Cómo Acostumbrarse a Extraer Sangre

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¿Sabías que enero es considerado el Mes Nacional del Donante de Sangre?

La donación de sangre es una actividad vital dentro del sistema de atención médica, al ayudar y cambiar la vida de muchas personas a lo largo y ancho del país y del mundo en general.

Como es bien sabido, durante el proceso de donación de sangre, existe un donante y un flebotomista, es decir, un profesional de la salud encargado de la extracción, recolección y registro de la sangre del donante.

Para asistentes médicos en potencia, la extracción de sangre suele ser parte de sus deberes normales. Al principio, puede presentarse incomodidad o incluso un poco de ansiedad por realizar esta tarea. Pero la buena noticia, como dice el dicho, es que la práctica hace al maestro. Otros asistentes médicos y flebotomistas han sentido esos mismos nervios al inicio de sus carreras, pero con el tiempo ganan más confianza y perfeccionan tanto la técnica como el acompañamiento emocional al paciente o donante.

Si te preguntas cómo acostumbrarte a extraer sangre, debes recordar en primera instancia que la extracción de sangre es una función esencial en el cuidado de la salud. Ya sea para una donación o para una prueba médica, tu labor está ayudando a desempeñar un papel vital y por tanto, debes sentirte orgulloso de tu contribución.

Puesto en otras palabras, sin tu aportación, los pacientes no podrían obtener un diagnóstico para sus dolencias, malestares, enfermedades, o incluso detectar a tiempo una enfermedad grave. A la vez, ayudas a que otros pacientes obtengan la sangre que necesitan para vivir, ya que en gran parte de las ocasiones, es realmente una cuestión de vida o muerte. Es por eso que te invitamos a que visualices tu labor como una tarea heroica, que hace una diferencia positiva todos los días.

Una de las razones por las que se puede dudar al momento de extraer sangre es el miedo a causar dolor al paciente. Si bien esto es entendible, puedes optar por recordar tus propias experiencias con la extracción de sangre. La inserción de la jeringa solo ocurre cuando la aguja perfora la piel, es algo momentáneo, y los beneficios superan con creces cualquier sensación de molestia.

Otro caso muy común es cuando los flebotomistas se enfrentan a un paciente nervioso. En este caso, el trabajo consiste en informar con tacto y profesionalismo el proceso al

paciente, haciéndoles saber lo que se va a hacer antes de llevarlo a cabo. Puedes educar e indicar al paciente cuándo esperar la aguja, y decirle que la molestia, si es que se llega a presentar, será rápida y momentánea. Incluso, tus habilidades de comunicación pueden hacer la diferencia, al establecer una conversación sobre temas ajenos, por ejemplo el clima o un cumplido sobre su atuendo para desviar su atención y brindarles un poco de calma. Esto ayudará al paciente a relajarse y facilitará la experiencia para todos los involucrados. Asimismo, ser consciente que si tú estás tranquilo, transmitirás dicha tranquilidad de manera automática a tu paciente.

Un temor común es la exposición a la sangre. Una manera de superar este miedo es perfeccionar la técnica y familiarizarse con la forma adecuada de desechar las agujas de flebotomía. Practica todo el tiempo que sea necesario, hasta que el procedimiento se vuelva algo natural, estandarizado y hasta cierto punto dominado por ti.

¿Todavía no estás convencido de que tienes la capacidad de extraer la sangre de un paciente como un proceso regular en la salud de las personas? Considera tus escenarios de acción. Por ejemplo, un curso de flebotomía, o en el extremo opuesto, buscar una profesión médica en donde no se requiera esta habilidad como una actividad obligatoria en el puesto.

Sin embargo, es bastante probable que descubras que la práctica y la familiarización con el proceso terminan ayudándote a deshacerte de tus miedos de una vez por todas.

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